Felipe Rassi, especialista en créditos estresados, ha observado que el mercado de activos estresados está atravesando una transformación impulsada por el avance de la tecnología, la expansión del uso de datos y la necesidad de tomar decisiones cada vez más rápidas. En un escenario de cambios económicos frecuentes, utilizar únicamente indicadores financieros tradicionales ya no es suficiente para evaluar el potencial de recuperación de una cartera. Empresas e inversores han comenzado a combinar métricas clásicas con análisis predictivos para reducir riesgos e identificar oportunidades que antes permanecían ocultas.
Continúe leyendo para comprender cómo evoluciona este proceso y qué tendencias deberían orientar al mercado en los próximos años.
¿Por qué los indicadores tradicionales ya no son suficientes?
Durante muchos años, indicadores como el valor nominal de la deuda, el tiempo de morosidad y el porcentaje de recuperación histórica fueron suficientes para respaldar gran parte de los análisis financieros. Aunque siguen siendo relevantes, esta información ha pasado a representar solo una parte del panorama. El comportamiento económico se ha vuelto más dinámico, exigiendo evaluaciones capaces de considerar factores externos que influyen directamente en el desempeño de las carteras. Este movimiento refleja un cambio estructural en la forma en que el mercado interpreta el riesgo y el potencial de retorno, especialmente en entornos de mayor volatilidad.
Según Felipe Rassi, las fluctuaciones en las tasas de interés, los cambios regulatorios, las transformaciones en el perfil de las empresas y las nuevas formas de acceso al crédito han modificado significativamente el entorno financiero. Como consecuencia, las métricas aisladas dejaron de ofrecer una visión completa sobre el potencial de recuperación de los activos. Hoy en día, comprender el contexto en el que se encuentran estas carteras es tan importante como analizar sus cifras históricas. Este nuevo equilibrio entre datos internos y variables externas ha aumentado la complejidad de los análisis y elevado el nivel de exigencia en la toma de decisiones estratégicas.
Este nuevo escenario llevó a inversores y gestores a incorporar indicadores relacionados con el comportamiento del mercado, la calidad de las garantías, el sector económico de actuación y la capacidad de adaptación de las empresas involucradas. El análisis pasó a combinar diferentes perspectivas para construir proyecciones más consistentes y reducir la exposición a las incertidumbres que caracterizan a este segmento. De acuerdo con Felipe Rassi, este proceso también fortalece la precisión de las estrategias, permitiendo ajustes más rápidos frente a cambios económicos relevantes.
¿Cómo está cambiando el análisis predictivo la evaluación de las carteras?
Felipe Rassi señala que la evolución de las herramientas analíticas ha permitido procesar grandes volúmenes de información en cuestión de segundos. Los modelos predictivos utilizan inteligencia artificial y aprendizaje automático para identificar patrones, estimar probabilidades de recuperación y anticipar posibles escenarios incluso antes de que determinadas tendencias se consoliden. Este tipo de análisis amplía significativamente la calidad de las decisiones.

En lugar de observar únicamente el desempeño pasado, los algoritmos cruzan información financiera, indicadores macroeconómicos, comportamiento de pago, historial de negociaciones y características específicas de cada cartera. Esta combinación permite identificar activos con mayor potencial de valorización y aquellos que requieren estrategias diferenciadas para alcanzar mejores resultados.
¿Qué métricas ganarán importancia en los próximos años?
Felipe Rassi considera que la tendencia apunta a que los indicadores relacionados con la calidad de los datos, la velocidad de recuperación y la eficiencia operativa ocupen una posición cada vez más relevante en los análisis financieros. El mercado muestra un interés creciente por métricas capaces de evaluar no solo el retorno financiero esperado, sino también el tiempo necesario para alcanzarlo y el costo involucrado en cada operación.
Otro grupo de indicadores que debería ganar protagonismo está relacionado con la capacidad de anticipar riesgos. Los modelos capaces de identificar señales tempranas de deterioro financiero permiten intervenciones más rápidas y aumentan las posibilidades de preservar valor antes de que los activos sufran pérdidas más significativas. Este enfoque preventivo tiende a consolidarse como una de las principales tendencias del sector.
Por último, como destaca Felipe Rassi, también crece la importancia de las métricas relacionadas con la gobernanza y la calidad de la información utilizada durante la evaluación. Las empresas que invierten en bases de datos confiables, procesos estructurados e integración tecnológica logran producir análisis más precisos y reducir inconsistencias en la toma de decisiones. En un mercado cada vez más competitivo, la calidad de los datos tiende a convertirse en un activo estratégico tan importante como los propios indicadores financieros.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez

