La región suma ya seis víctimas mortales este verano y los servicios sanitarios activan protocolos ante temperaturas que rozarán los 44 grados.
El verano de 2026 se está convirtiendo en uno de los más duros que se recuerdan en Sevilla. La ciudad concentra cinco de las seis muertes por golpe de calor registradas este año en toda Andalucía, según confirmó la Consejería de Presidencia de la Junta. La última víctima fue una mujer de 81 años que falleció el 15 de julio en el Hospital Universitario Virgen Macarena, tras permanecer ingresada siete días desde que sufrió la exposición al calor en la vía pública sevillana el 7 de julio. La paciente presentaba patologías previas consideradas factores de riesgo dentro del Protocolo Andaluz de Coordinación frente a los Efectos de las Temperaturas Excesivas sobre la Salud, un dato que los médicos repiten cada verano sin que por ello deje de resultar alarmante para las familias de personas mayores o con enfermedades crónicas.
Una tercera ola de calor pone a prueba a la ciudad
Lo que preocupa ahora a los servicios de emergencia no es solo lo ya ocurrido, sino lo que viene. Andalucía afronta una tercera ola de calor del verano, con termómetros que podrían alcanzar los 44 grados en puntos de la provincia sevillana. Se trata de una cifra que, para cualquier persona que no esté habituada al clima andaluz en pleno julio, resulta difícil de imaginar, pero que en Sevilla forma parte de la rutina estival desde hace años. La diferencia este 2026 es la persistencia: los repuntes térmicos se suceden con apenas unos días de descanso entre uno y otro, algo que los especialistas en salud pública vinculan directamente con el aumento de ingresos hospitalarios por deshidratación y agotamiento.
La Junta de Andalucía mantiene activo su protocolo de prevención hasta el 30 de septiembre, un periodo que cubre prácticamente todo el verano y buena parte del inicio del otoño. Esto significa que, mientras dure la alerta, hospitales como el Virgen Macarena o el Virgen del Rocío mantienen reforzados sus equipos de urgencias, especialmente en las franjas horarias centrales del día, cuando se concentra el mayor número de golpes de calor. Los sanitarios insisten en que no todas las víctimas son personas mayores expuestas al sol en la calle: también hay casos de trabajadores al aire libre y de personas con patologías de base que ven agravado su cuadro clínico por las altas temperaturas.
Qué recomiendan los sanitarios para protegerse
Frente a este escenario, el mensaje de los profesionales sanitarios se repite con una insistencia que puede parecer excesiva, pero que responde a la evidencia médica acumulada verano tras verano. Beber agua de forma constante, sin esperar a sentir sed, es la primera recomendación, seguida de evitar la calle en las horas centrales del día, normalmente entre las doce del mediodía y las seis de la tarde. También se aconseja ventilar la vivienda al amanecer, cuando el aire todavía conserva algo del frescor nocturno, y mantener cerradas persianas y ventanas durante las horas de más calor para retrasar la entrada de aire caliente al interior.
Un aspecto que las autoridades sanitarias subrayan especialmente este año es la importancia de llamar a los familiares mayores que viven solos. No se trata de una recomendación genérica: las olas de calor no solo provocan muertes de forma directa, sino que agravan silenciosamente patologías crónicas preexistentes, como problemas cardiovasculares o respiratorios, que terminan llenando las urgencias de personas que ya luchaban contra una enfermedad de base antes de que llegara el calor. Por eso, una simple llamada telefónica puede detectar a tiempo signos de descompensación que, de pasar desapercibidos, podrían derivar en una hospitalización o algo peor.
Un problema que ya se considera de salud pública de primer orden
Más allá de las cifras concretas de este verano, lo que empieza a asentarse entre los responsables sanitarios andaluces es la idea de que el calor extremo ya no es un fenómeno puntual, sino un problema de salud pública estructural. Andalucía combina largos periodos de estío con una población notablemente envejecida, una mezcla que multiplica el riesgo cada vez que se dispara el mercurio. Si las previsiones meteorológicas para lo que resta de temporada se confirman, los servicios sanitarios de la región deberán prepararse para un mes de agosto en el que las altas temperaturas seguirán siendo protagonistas de la actualidad semana tras semana.
Para los sevillanos que viven este verano en primera persona, la sensación es la de una ciudad que se adapta como puede: comercios que adelantan sus horarios, terrazas que se vacían al mediodía y se llenan al anochecer, y una atención constante a las alertas meteorológicas que llegan al móvil. La combinación de calor extremo y una infraestructura sanitaria que responde con protocolos bien rodados permite, de momento, contener lo peor, aunque cada nueva víctima recuerda que la vulnerabilidad frente al calor sigue siendo real y que la prevención, por repetitiva que resulte, sigue salvando vidas.
Fuentes consultadas:
https://www.moncloa.com/2026/07/16/golpe-calor-victimas-sevilla-andalucia-3400888
https://www.moncloa.com/2026/07/15/golpe-calor-sevilla-mujer-muerta-sexta-andalucia-3400313/

