Sevilla convirtió varios de sus espacios culturales y científicos en puntos de encuentro entre la investigación y la ciudadanía durante la 16.ª edición de la Noche Europea de los Investigadores. La iniciativa se celebró el viernes 25 de septiembre de 2026 con la participación de más de 300 profesionales y una programación dirigida a públicos de distintas edades.
Las actividades se distribuyeron entre la Casa de la Ciencia, ubicada en el Pabellón del Perú, el Pabellón de Uruguay y la Fundación Valentín de Madariaga. Talleres, charlas, exposiciones y experiencias prácticas permitieron acercar áreas de conocimiento diversas a familias, estudiantes, docentes y personas interesadas en comprender mejor el trabajo científico.
Una jornada científica abierta a la ciudad
La Noche Europea de los Investigadores se celebra de forma simultánea en cientos de ciudades europeas. En Sevilla, la convocatoria contó con la participación de universidades, centros de investigación y entidades vinculadas al conocimiento, que presentaron sus proyectos y líneas de trabajo en un formato más próximo y accesible que el de una actividad académica convencional.
La Universidad de Sevilla informó de que la programación reunió a más de 300 profesionales. La institución también destacó la presencia de investigadores de la propia universidad, de la Universidad Pablo de Olavide, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Loyola, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el Instituto de Biomedicina de Sevilla y el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.
La diversidad de participantes permitió abordar la ciencia desde perspectivas relacionadas con la salud, el medio ambiente, la tecnología, la historia y la conservación del patrimonio. El objetivo fue ofrecer contenidos comprensibles sin renunciar al rigor, además de mostrar que la investigación desarrollada en Sevilla conecta con problemas y preguntas presentes en la vida cotidiana.
Diez propuestas de la Universidad de Sevilla
La Universidad de Sevilla participó con alrededor de 50 investigadores y diez propuestas instaladas en el Pabellón de Uruguay. Según la agenda de la Universidad de Sevilla, las actividades se desarrollaron entre las 17:00 y las 21:00 horas.
Entre los temas presentados figuraron la genética y la salud de la mujer, el desarrollo de materiales para descontaminar ríos, la luz y los hologramas, la seguridad alimentaria y la enfermedad celíaca. También hubo propuestas centradas en la biodiversidad urbana, la arqueología del agua en la Roma antigua y la física de los eclipses.
El abanico temático permitió que una misma jornada reuniera demostraciones relacionadas con fenómenos físicos, investigaciones biomédicas, soluciones ambientales y estudios históricos. La combinación de experiencias, explicaciones y espacios expositivos facilitó que los visitantes se aproximaran a la ciencia a través de preguntas concretas y ejemplos visuales.
El papel de los centros científicos de Sevilla
El CSIC tuvo presencia a través de investigadores de varios centros instalados en la ciudad y su entorno. Entre ellos se encontraban la Estación Biológica de Doñana, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, el Instituto de Microelectrónica de Sevilla, el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo y CABIMER, además de otras unidades de investigación.
La participación de estos centros mostró la amplitud del ecosistema científico sevillano y su conexión con redes de investigación andaluzas, nacionales y europeas. La jornada también ofreció una oportunidad para que la ciudadanía identificara instituciones que trabajan durante todo el año en campos como la biodiversidad, la agricultura, la biología, la electrónica y la biomedicina.
El comunicado de la Universidad de Sevilla recogió la participación de los distintos organismos y centros científicos en la programación sevillana. La actividad local se integró así en una convocatoria europea orientada a reforzar el contacto directo entre investigadores y sociedad.
Divulgación científica más allá de los laboratorios
La celebración en espacios como el Pabellón del Perú, el Pabellón de Uruguay y la Fundación Valentín de Madariaga trasladó la investigación a lugares reconocibles de la ciudad. Ese cambio de escenario ayudó a presentar la ciencia como una actividad cercana, vinculada tanto a las universidades y laboratorios como a las preguntas que surgen en los barrios, las aulas y los hogares.
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades situó la Noche Europea de los Investigadores dentro de su contexto nacional y europeo. En Sevilla, la edición de 2026 reforzó esa dimensión con una programación plural y la presencia de más de 300 profesionales, consolidando la divulgación como una vía para acercar el conocimiento científico a la población.

