Alex Nabuco dos Santos analiza las transformaciones recientes en el entorno económico y jurídico que rodean al mercado inmobiliario, especialmente ante los efectos proyectados de la reforma tributaria sobre el arrendamiento de inmuebles corporativos. El tema gana relevancia a medida que empresas, inversores y gestores comienzan a recalcular costes, revisar contratos y replantear estrategias para un escenario que promete cambios estructurales a partir de 2026. La introducción del IVA, compuesto por el IBS y la CBS, altera la lógica tributaria vigente e impone nuevos desafíos a la previsibilidad financiera de las operaciones inmobiliarias empresariales.
El debate no se limita a aspectos técnicos de la legislación. Involucra impactos directos en la competitividad de los inmuebles corporativos, en la atractividad de determinados modelos de negocio y en la forma en que arrendadores y arrendatarios negociarán valores, plazos y responsabilidades. En un mercado altamente sensible a márgenes y proyecciones de largo plazo, comprender estos cambios se vuelve esencial para tomar decisiones más seguras.
La nueva tributación y el fin de antiguas estructuras fiscales
La reforma tributaria propone la sustitución de tributos como PIS y Cofins por un sistema de IVA, con incidencia más amplia y menos posibilidades de planificación fiscal. Las estructuras patrimoniales utilizadas por personas jurídicas para el arrendamiento de inmuebles, a menudo encuadradas en el régimen de Lucro Presumido o en el Simples Nacional, pierden parte de su eficiencia con la nueva legislación.
Alex Nabuco dos Santos observa que, incluso con la previsión de una reducción de la base imponible, la carga efectiva estimada en torno al 7,95 % sobre el valor bruto del alquiler representa un salto relevante frente al escenario actual. Este aumento tiende a presionar la rentabilidad de los propietarios y, al mismo tiempo, a generar traslados parciales o totales a los arrendatarios corporativos, alterando la dinámica de negociación.
En este contexto, los contratos firmados bajo reglas anteriores pasan a exigir mayor atención. Las cláusulas de reajuste, revisión y reequilibrio económico-financiero ganan protagonismo, ya que serán fundamentales para absorber o redistribuir el impacto tributario a lo largo del tiempo.
Repercusiones directas en el coste para las empresas arrendatarias
Desde el punto de vista de las empresas que ocupan inmuebles corporativos, el nuevo modelo tributario puede significar un aumento relevante de los costes operativos. Las compañías que utilizan grandes superficies para oficinas, centros logísticos u operaciones industriales sentirán los efectos con mayor intensidad, especialmente en contratos de largo plazo.

Alex Nabuco dos Santos subraya que este escenario tiende a acelerar movimientos ya en curso, como la búsqueda de inmuebles más eficientes, la renegociación de superficies y la revisión del uso de los espacios físicos. En muchos casos, la decisión de permanecer o no en un determinado inmueble pasará a considerar, con aún mayor peso, la relación entre el coste total de ocupación y la generación de valor para el negocio.
Además, las empresas pueden intensificar la búsqueda de modelos híbridos, combinando sedes más pequeñas con operaciones descentralizadas. Este cambio de comportamiento puede impactar directamente en la demanda de inmuebles corporativos tradicionales en determinadas regiones, al tiempo que fortalece otros nichos del mercado.
Ajustes estratégicos para propietarios e inversores
Para propietarios e inversores, el rediseño tributario impone una postura más activa en la gestión de los activos inmobiliarios. De acuerdo con lecturas frecuentes del mercado, no bastará con contar únicamente con la valorización patrimonial o con contratos largos para garantizar la previsibilidad de los ingresos.
Alex Nabuco dos Santos señala que la profesionalización de la gestión tenderá a intensificarse, con mayor atención a la estructuración jurídica, a la diversificación del portafolio y a la selección cuidadosa de inquilinos. Los inmuebles bien ubicados, con flexibilidad de uso y potencial de adaptación, deberían destacarse en un entorno más competitivo y presionado por los costes.
Otro punto relevante involucra la planificación de nuevos emprendimientos. Los inversores pasan a evaluar con mayor rigor la viabilidad económica de los proyectos corporativos, considerando no solo la demanda y la ubicación, sino también el impacto tributario a lo largo de todo el ciclo del activo.
Perspectivas para el mercado inmobiliario corporativo en 2026
El conjunto de cambios introducidos por la reforma tributaria no debe interpretarse únicamente como un factor de riesgo. En una lectura más amplia, el nuevo escenario puede estimular mayor transparencia, racionalización de precios y maduración de las relaciones contractuales en el mercado inmobiliario corporativo.
Alex Nabuco dos Santos aclara que los periodos de transición suelen favorecer a los agentes bien informados, capaces de anticipar movimientos y ajustar estrategias con antelación. La adaptación a la nueva carga fiscal exige análisis técnico, diálogo entre las partes y una visión de largo plazo sobre el papel de los inmuebles corporativos en la estrategia de las empresas.
A lo largo de 2026, el mercado tenderá a diferenciar iniciativas reactivas de decisiones verdaderamente estratégicas. Comprender el impacto de la reforma tributaria sobre el arrendamiento corporativo será una ventaja competitiva para quienes buscan no solo preservar resultados, sino también identificar oportunidades en medio de las transformaciones estructurales del sector.
Autor: Luisa Fygest

