El acabado interno es uno de los elementos más relevantes en la confección de una prenda, aunque a menudo pase desapercibido, como subraya Cristiane Ruon dos Santos. De hecho, observar el interior de la prenda revela estándares de calidad que van más allá de la estética exterior. Este cuidado silencioso influye directamente en la durabilidad, la comodidad y la percepción de valor de la ropa a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, el acabado interno es una etapa esencial de la costura, responsable de proteger las costuras, evitar el desgaste prematuro y proporcionar un uso más cómodo. Con esto en mente, a lo largo de este artículo veremos cómo este elemento impacta el resultado final y por qué merece atención desde la planificación de la prenda.
¿Qué es el acabado interno y por qué importa?
Según Cristiane Ruon dos Santos, el acabado interno corresponde a los métodos aplicados en la parte interior de la prenda para finalizar costuras, bordes y uniones. Aunque no sea visible durante el uso, este conjunto de técnicas garantiza que el tejido se comporte de forma adecuada con el movimiento del cuerpo y con los lavados frecuentes. Así, el acabado interno actúa como una capa de protección que preserva la estructura de la prenda. Cuando el acabado interno se descuida, aparecen problemas comunes como hilos sueltos, costuras que se abren y molestias en el contacto con la piel.
Además, de acuerdo con Cristiane Ruon dos Santos, el acabado interno contribuye a la estandarización del trabajo. En producciones artesanales o industriales, la atención a este detalle indica profesionalismo y cuidado con el producto final. De este modo, aunque no se vea, influye directamente en la reputación de quien cose.
¿Cómo afecta el acabado interno a la durabilidad de las prendas?
La durabilidad de una prenda está directamente relacionada con la forma en que se finalizaron sus costuras internas. El acabado interno evita que el tejido se deshilache e impide que las puntadas se rompan con facilidad. Esto es especialmente relevante en prendas sometidas a fricción constante o a lavados repetidos.

Como destaca Cristiane Ruon dos Santos, un buen acabado interno distribuye mejor la tensión en las costuras, reduciendo el riesgo de daños estructurales. Esta distribución adecuada permite que la prenda mantenga su forma original por más tiempo, incluso después de un uso intenso. Así, la ropa envejece de manera más uniforme.
¿Qué técnicas de acabado interno marcan la diferencia en la comodidad?
La comodidad es uno de los principales beneficios de un acabado interno bien ejecutado. Las costuras mal finalizadas pueden causar molestias, especialmente en zonas de contacto directo con la piel. Por eso, elegir la técnica correcta marca toda la diferencia en la experiencia de uso. A continuación, destacamos algunos ejemplos de técnicas ampliamente utilizadas en la costura para mejorar el acabado interno:
- Costura francesa: indicada para tejidos ligeros; envuelve los bordes y evita el contacto directo de los hilos con la piel, aumentando la comodidad;
- Overlock: muy común en la confección industrial; protege los extremos del tejido y garantiza flexibilidad en las costuras;
- Bies interno: utilizado para cubrir costuras visibles; proporciona un tacto suave y un acabado más limpio;
- Zigzag controlado: alternativa sencilla para evitar el deshilachado en tejidos más estables.
La calidad que empieza por dentro
En conclusión, el acabado interno es uno de los pilares de una costura bien realizada. Según Cristiane Ruon dos Santos, aunque no se note a primera vista, define la durabilidad, la comodidad y la credibilidad de la prenda. De este modo, al comprender la importancia de estos detalles invisibles, queda claro que merecen atención en cualquier proyecto de costura, desde el más simple hasta el más elaborado.
Autor: Luisa Fygest

